¿Cuánto vale una idea?
Esta es una pregunta muy reflexiva que nos acostumbramos a hacernos cuando queremos poner un precio a una idea que tenemos madurando en la cabeza dÃa tras dÃa. Esa idea que es abstracta, que reside en el pensamiento y que nos acompaña como nuestra sombra.
¿Cómo cuantificar lo que vale mi idea?
Como cualquier otra tarea, se puede pensar en términtos precio/hora, en el que se incluyen tanto los gastos o costes como el beneficio que deseamos obtener.
Las Horas
¿Cuánto tiempo tenemos que dedicar a la idea, al proyecto? Hay que determinar el número de horas, pero.. ¿sólo aquella que incluyen la solución o desarrollo o también se incluyen ese tiempo que hablabamos anteriormente en el que dedicamos a madurar la idea en el pensamiento, en cada lugar en el que tenemos un momento para reflexionar, fuera de un horario, que sin duda nos acerca antes a nuestros objetivos o meta? Si fuera asÃ, ¿cómo transmitirlo al cliente?
Precio
No es lo mismo crear un logotipo que implementar una aplicación web. ¿Cómo establecer el precio?
Inicialmente es muy complicado, porque siempre quedará la duda de si es “justo”. Bueno, es un eufemismo, por no decir, si el sentimiento que se produce en el cliente al conocer nuestro precio está acorde a unos términos ponderados y equilibrados, que pertenezca dentro de los lÃmites a los que está dispuesto a aceptar. Pero no todos los clientes son iguales, y no todos tienen el mismo poder adquisitivo. Sólo con nuestro dÃa a dÃa y nuestra experiencia podremos establecer precios objetivos en base al esfuerzo, calidad, tiempo, dedicación, conocimientos y formación que requiere cada proyecto.
Potencial
Es una nueva variable que en función de la idea o proyecto puede incrementar el precio.
Si es posible determinar a priori lo que nuestra idea o proyecto va a aportar a nuestro cliente se podrá incoporar este potencial en el precio. Esto quiere decir, se puede analizar si la idea incrementará sustancialmente los ingresos/beneficios de nuestro cliente, o bien, mejorará la propia imagen. Aunque también se tiene que tener presente el otro extremo, el de las pérdidas o descensos que se pueden causar, como una imagen que disgusta a sus clientes o una aplicación que por un fallo de programación produce pérdidas de información o cálculos erróneos.
No hay una ciencia exacta en determinar el precio de una idea o proyecto. Únicamente a través de la experiencia, reflexión, comparativa de mercado, comunicación fluida con el cliente y negociaciones amplias, se podrá llegar a una ecuación para establecer un precio de oferta acorde a las caracterÃsticas de la demanda, ecuación donde la “abaricia” o ganas de incrementar exponencialmente el beneficio no tiene cabida.